Estilos de aprendizaje

 

Los estilos de aprendizaje, una revisión desde la neuropsicología.


Palabras clave: Estilos de aprendizaje, aprendizaje, neuropsicología.

La enseñanza centrada en el aprendizaje favorece que los/las docentes en el aula diseñen, incorporen y difundan diversas acciones (metodologías) que lleven al estudiantado a asumir, construir, apropiarse y transformar la información para facilitar la comprensión de los diversos contenidos académicos. Este proceso modifica la visión que se tiene del proceso de enseñanza- aprendizaje, ya que toma en cuenta que cada persona es única y aprende de forma diferente, que posee un potencial, conocimientos y experiencias distintas; es decir, un propio estilo de aprendizaje, a partir del cual percibe y procesa la información recibida del medio para transformarla, utiliza estrategias o métodos particulares que pueden ser iguales y/o diferentes del resto de sus compañeros/as.

Para los/las docentes, es evidente que no todo el estudiantado aprende de la misma manera, forma y velocidad, - lo observan claramente en el grupo cuando estudian la misma materia, partiendo del mismo nivel-; al poco tiempo existen grandes diferencias en la adquisición y en la comprensión de los conocimientos de cada uno/a de los estudiantes, notan que aprenden de manera distinta, tienen dudas diferentes y avanzan más fácilmente en unas áreas que en otras, considerando que todos/as han recibido aparentemente los mismos contenidos, explicación y realizado las mismas actividades o ejercicios.

El concepto de estilos de aprendizaje está directamente relacionado con la definición del aprendizaje como un proceso activo que provoca cambios en la persona, por lo que se modifica la conceptualización de dicho proceso, se pasa de considerar al estudiante como alguien que recibe la información de forma pasiva y que no es relevante lo que piense o haga; se hace cambio del paradigma, en donde se tiene en cuenta a la persona como un dinámico receptor de información, que elaborará, cuestionará y relacionará los datos recibidos en función de sus propias características personales.

Clarificar el concepto de estilos aprendizaje se vuelve una tarea fundamental para determinar el rumbo del trabajo académico del docente. Al respecto, los autores Alonso y Honey1 mencionan lo siguiente: "Los estilos de aprendizaje son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables de cómo los alumnos perciben las interacciones y responden a sus ambientes de aprendizaje", es decir, cómo los/las estudiantes estructuran los contenidos, forman y utilizan los conceptos, interpretan la información, resuelven los problemas, seleccionan medios de representación sensorial (visual, auditivo y/o kinestésico), incluyendo las motivaciones, expectativas y los aspectos fisiológicos como es el hambre, el sueño y la vigilia.

Para Ellis, la neuropsicología cognitiva2 es considerada como “la ciencia que investiga y trata de comprender y explicar las relaciones entre el cerebro, las actividades mentales superiores y el comportamiento del hombre”, y su propósito es proporcionar la base teórica y funcional de los estilos de aprendizaje, ya que considera que el conocimiento del cómo aprende el cerebro tendrá un gran impacto en la educación porque comprendiendo los mecanismos cerebrales que facilitan el aprendizaje, la memoria, los efectos de la genética, el entorno, la emoción y la edad, el profesorado podrá transformar las estrategias educativas y planear programas que estén acordes a las necesidades individuales.

Las funciones específicas de la neocorteza conocidas como funciones cognitivas y ejecutivas, brindan la respuesta a la pregunta ¿por qué se aprende? La explicación desde el punto de vista estrictamente neurobiológico, es que se aprende aquello que es capaz de guardarse en la memoria a largo plazo, siempre y cuando cuente con las características de valor y significación, lo que depende esencialmente de las metas y propósitos del individuo, que provocan que se estimulen los procesos atencionales para que la atención se focalice y se detenga en el objeto, persona o situación cuyas características son seleccionadas para entrar a la memoria a largo plazo; en este proceso intervienen activamente la percepción, memoria, atención, emociones, la capacidad de razonar, etc., en otras palabras: las capacidades mentales superiores.

A través de las capacidades o facultades mentales superiores3 se obtiene la información del medio para procesarla, transformarla, depositarla, evaluarla, valorarla y recuperarla con el fin de utilizarla en el cumplimiento de las metas destinadas a cumplir objetivos específicos; este complejo procedimiento opera a través de sistemas de procesamiento determinados llamado módulos cerebrales, que son grandes núcleos de redes neuronales que se localizan en determinadas zonas del cerebro y son los encargados de realizar tareas concretas y especializadas. De acuerdo con Carminiati4 son los cuatro lóbulos cerebrales: el lóbulo occipital se encarga de la visión; el lóbulo temporal está asociado a la sensación auditiva, el lenguaje, la comprensión del habla, memoria, el recuerdo de palabras y objetos; el lóbulo parietal está considerado fundamental para la ubicación espacial y el movimiento, además de recibir la información de los distintos receptores sensoriales, y por último, el lóbulo frontal, área muy importante para el aprendizaje porque se relaciona con el pensamiento, el razonamiento, la planeación y la resolución de problemas.

De acuerdo con Lavados, los procesos mentales que hacen posible se lleve a cabo un aprendizaje serán los siguientes: atención, percepción, memoria, emociones, sentimientos y racionalidad.

  1. La atención no es un proceso exclusivo de la actividad mental, ya que incorpora elementos externos y del propio cuerpo, debido a esto, siempre es necesario unirla a la percepción; esto es, con la información y las condiciones que los estímulos deben cumplir para llamar la atención y ser considerados importantes para que los procesos mentales se pongan en marcha. Es relevante notar que para que un estímulo sea seleccionado deben existir una amplia variedad de ellos para que el elegido sea procesado, lo que permitirá pasar de una atención difusa o de alerta a una atención focalizada. Esta capacidad de focalizar la atención se denomina intencionalidad, lo que a su vez da origen a las conductas voluntarias.
  2. Los procesos de memoria y representación se relacionan con las capacidades secuenciales de registrar y codificar información, almacenar, mantener y la posterior recuperación del contenido; en otras palabras, es el conjunto de procesos destinados a incorporar, depositar y recuperar la información del medio. Es importante hacer notar que el acto de la memoria no es estático sino dinámico y está sujeto a la reconstrucción de lo almacenado de acuerdo a la experiencia y necesidades mentales de la persona.

    Estos sistemas de almacenamiento (memoria) se clasifican de la siguiente forma:
    1. Por su duración: inmediata, de corto y largo plazo.
    2. Si son conscientes o inconscientes: declarativas o explícitas, implícitas o procedimentales y de habilidades.
    3. De trabajo: visuales, auditivas, espacial.
  3. Desde el punto de vista neurobiológico, las emociones son parte esencial de los procesos involucrados en el aprendizaje, refiriéndose a las representaciones particulares y específicas que se realizan, ya sea del exterior o de uno mismo.

    Los elementos que las constituyen son:
    1. Sentimiento (sensación interna que se desencadena al recibir un estímulo).
    2. Cambios corporales (necesario para aprovechar la oportunidad o para alejarse del peligro).
    3. Conducta apropiada (modelada por el aprendizaje para afrontar el problema que ha generado la emoción).
  4. La racionalidad desde la neurociencia, se considera la capacidad de determinar los factores y componentes innatos y aprendidos que hacen posible construir estrategias eficaces y pertinentes para alcanzar los objetivos definidos.

    El pensamiento racional, para que sea verdadero debe cumplir con las características o condiciones básicas de:
    1. Las representaciones deberán ser consistentes con la realidad exterior y de sí mismo.
    2. Las operaciones mentales que se realizan serán del tipo que den resultados, es decir que las inferencias sean válidas y confiables.
    A esta coherencia operativa se le denomina lógica.

    Entre los elementos del proceso de la racionalidad se encuentran: la noción de causalidad, el pensamiento crítico (análisis, comparación, evaluación, etc.), la simbolización, el pensamiento lógico-matemático, la conceptualización, la toma de decisiones, entre otras.

Al identificar cuáles son las funciones neuropsicológicas realizadas cuando nos apropiamos de la realidad (es decir, la percepción de objetos, situaciones o personas), se crean experiencias sensoriales y cognoscitivas que son simultáneas -y no secuenciales y progresivas como se pensaba- para adoptar una posición, ya sea de aceptación o de rechazo para dar el último paso que es el actuar: de esta forma, se construye el aprendizaje.





Referencia:

http://reaxion.utleon.edu.mx/Art_Los_Estilos_de_Aprendizaje_revision_desde_la_Neuropsicologia.html









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