ESTILOS DE APRENDIZAJE
ESTILOS DE APRENDIZAJE EN EL AULA
Por Yasmina María Ruiz Ahmed.
Cada persona tiene un ritmo de aprendizaje diferente. En cualquier grupo en el que se comience a estudiar unos contenidos comunes, partiendo del mismo nivel, encontraremos al cabo de un tiempo diferencias en los conocimientos de cada miembro del grupo, a pesar del hecho de que todos han recibido las mismas explicaciones y hecho las mismas actividades y ejercicios. Cada miembro del grupo aprenderá de manera distinta, tendrá dudas distintas y avanzará de diferente manera en unas áreas o en otras. Esas diferencias en el aprendizaje son el resultado de muchos factores, como pueden ser la motivación, la edad o el bagaje cultural. Pero esos factores no explican por qué con frecuencia nos encontramos con alumnos/as con la misma motivación y de la misma edad y bagaje cultural que, sin embargo, aprenden de distinta manera. Esas diferencias sí podrían deberse, sin embargo, a su distinta manera de aprender.
El concepto de los estilos de aprendizaje está directamente relacionado con la idea de aprendizaje entendido como un proceso activo. Si entendemos el aprendizaje como la elaboración por parte del receptor de la información recibida parece evidente que cada uno de nosotros elaborará y relacionará los datos recibidos en función de sus propias características.
Los distintos modelos y teorías existentes sobre estilos de aprendizaje nos ofrecen un marco conceptual que nos ayuda a entender los comportamientos que observamos a diario en el aula, cómo se relacionan esos comportamientos con la forma en que están aprendiendo nuestros alumnos y el tipo de actuaciones que pueden resultar más eficaces en un momento dado. Pero, bajo estas concepciones, no podemos obviar que la realidad siempre es mucho más compleja que cualquier teoría. La forma en que elaboremos la información y la aprendamos variará en función del contexto, es decir, de lo que estemos tratando de aprender, de tal forma que nuestra manera de aprender puede variar significativamente de una materia a otra. Por lo tanto es importante no utilizar los estilos de aprendizaje como una herramienta para clasificar a los alumnos en categorías cerradas.
DEFINIENDO EL CONSTRUCTO “ESTILOS DE APRENDIZAJE”
Definir el constructo estilo de aprendizaje es necesario para delimitar las áreas que abarca y sus posibles aplicaciones, pero resulta difícil ofrecer una definición única que pueda explicar adecuadamente aquello que es común a todos los estilos descritos en la literatura (Alonso y cols, 1994).
No existe una única definición de estilos de aprendizaje, sino que son muchos los autores que dan su propia definición del término. Nosotros abordaremos la ofrecida por Keffe (1988):
"Los estilos de aprendizaje son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los alumnos perciben intera
cciones y responden a sus ambientes de aprendizaje".
Los rasgos cognitivos tienen que ver con la forma en que los estudiantes estructuran los contenidos, forman y utilizan conceptos, interpretan la información, resuelven los problemas, seleccionan medios de representación (visual, auditivo, kinestésico), etc.
Dentro de los rasgos cognitivos encontramos los estilos de pensamiento que explican las diferencias entre los individuos en cuanto a la forma de atender, percibir y pensar. Estos rasgos se manifiestan en conductas como por ejemplo:
+ Necesidad o no de que se presenten los contenidos con estructura externa.
+ Mayor o menor necesidad de dirección por parte del profesor.
+ Preferir trabajar sólo o en grupos.
+ Necesidad de que le presenten los contenidos contextualizados.
+ Grado de impulsividad o reflexividad a la hora de resolver un problema.
+ Sentido/s predominante/s (vista, oído...) a la hora de captar y organizar la información, etc.
Los procesos perceptivos también están relacionados con los rasgos cognitivos. La percepción que el alumno tenga del contexto y de la tarea, va a modificar el estilo de aprendizaje que el alumno utilice en la realización de algunas tareas educativas.
Los rasgos afectivos se vinculan con las motivaciones y expectativas que influyen en el aprendizaje. Entre este tipo de rasgos podemos destacar:
+ La Motivación: es uno de los aspectos más importantes. Existe mucha diferencia entre los alumnos que quieren aprender, que lo desean, que lo necesitan y aquellos que no muestran interés.
+ Las expectativas.
+ La experiencia previa.
+ Las preferencias por los contenidos, asignaturas o temas.
Los rasgos fisiológicos están relacionados con el biotipo y el biorritmo del alumnado.
ESTILOS DE APRENDIZAJE: TIPOS
El proceso de aprendizaje consiste en un proceso cíclico compuesto por cuatro etapas diferenciadas. Se ha descubierto que las personas se concentran más en una determinada etapa del ciclo, de forma que aparecen claras preferencias por una u otra etapa. En función de la etapa dominante se puede hablar de cuatro estilos de aprendizajes:
APRENDIZAJES ACTIVOS: Las personas que prefieren esta etapa suelen ser de mente abierta, poco escépticas y de las que emprenden con entusiasmo nuevas tareas. Les motivan los desafíos y se aburren con los plazos largos. Suelen preferir las tareas grupales a las individuales ya que se involucran con facilidad en los asuntos de los demás.
APRENDIZAJES REFLEXIVOS: Este tipo de aprendizaje es propio de personas prudentes. Consideran todas las alternativas antes de dar un movimiento. Recogen datos y los analizan antes de llegar a una conclusión. Disfrutan observando la actuación de los demás, escuchan y no intervienen hasta que están seguros. Crean a su alrededor un aire distante y condescendiente.
APRENDIZAJES TEÓRICOS: Dentro de este enfoque, se adaptan e integran las observaciones dentro de teorías coherentes. Se tiende a enfocar los problemas de forma vertical escalonada, por etapas lógicas. Es un aprendizaje propio de personas perfeccionistas, a las que les gusta analizar y sintetizar la información que reciben. Ante todo buscan la racionalidad y la objetividad.
APRENDIZAJES PRAGMÁTICOS: El punto clave del pragmatismo en lo que a aprendizaje se refiere, reside en la aplicación práctica de las ideas. Se destacan los aspectos positivos de las nuevas ideas y se aprovechan todas las oportunidades para experimentarlas.
Dentro de cada tipología, podemos encontrar una serie de características personales que definen cada estilo de aprendizaje. En el siguiente gráfico podemos ver algunas de ellas:
Se podría afirmar que el alumno/a más capacitado/a es aquel o aquella que es capaz de aprender en cualquier situación que se le presente. Para ello, necesita tener un buen nivel de preferencia en todos los estilos de aprendizaje.
Tal y como hemos venido exponiendo a los largo de este artículo, cada persona tiene unas preferencias por uno o varios estilos de aprendizaje determinados. Sin embargo, estas preferencias no son inmutables. Van evolucionando en función de la edad y de la experiencia. La labor del docente es relevante en todo esto, ya que debe ser capaz de utilizar distintos estilos de enseñanza y diseñar actividades variadas para facilitar el aprendizaje, a la vez que fomente la flexibilidad de su alumnado en el uso de los distintos estilos.
CONCLUSIÓN
Existen diversas concepciones del término estilo de aprendizaje y resulta difícil una definición única que pueda explicar adecuadamente aquello que es común a todos los estilos de aprendizaje descritos en la literatura. Esta dificultad se debe a que se trata de un concepto que ha sido abordado desde perspectivas muy diferentes. En general, la mayoría de autores aceptan en que el concepto de estilo de aprendizaje se refiere básicamente a rasgos o modos que indican las características y las maneras de aprender un alumno.
BIBLIOGRAFÍA
* Alonso, C. M. (1992). Estilos de aprendizaje: Análisis y Diagnóstico en Estudiantes Universitarios. Madrid: Editorial Universidad Complutense.
* Alonso, C. M.; Gallego, D. J. y Honey, P. (1994). Los estilos de aprendizaje: Qué son. Cómo diagnosticarlos. Cómo mejorar el propio estilo de aprendizaje. Bilbao: Editorial Mensajero.
*Díaz Barriga, F. y Hernández Rojas, G. (2002). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México: McGraw –Hill. * Keefe, J. W. (1988). Profiling and utilizing learning style. Virginia: NASSP.
Recuperado de:
https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd7234.pdf
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